Recibir es una elección de amor propio
- Cinthya Urbina

- 3 jun
- 3 min de lectura
Actualizado: 4 jun
Muchas mujeres han aprendido a cuidar, acompañar, resolver y sostener a quienes aman. Sin embargo, cuando alguien les ofrece ayuda, reconocimiento, amor o apoyo, aparece una sensación de incomodidad. Esta experiencia, conocida como resistencia a recibir, es más común de lo que imaginamos y suele estar relacionada con nuestra historia personal, familiar y emocional.
La dificultad para recibir: una herida silenciosa
La dificultad para recibir puede manifestarse de muchas maneras. Algunas personas rechazan ayuda porque sienten que deben poder hacerlo todo solas. Otras minimizan los elogios, les cuesta aceptar regalos o sienten culpa cuando reciben algo sin dar nada a cambio.
Detrás de estas conductas suele existir una pregunta profunda: ¿realmente me siento merecedora de recibir?
La respuesta muchas veces está vinculada al merecimiento personal, es decir, a la creencia que tenemos sobre nuestro valor y sobre aquello que consideramos digno de recibir en nuestra vida.
Los bloqueos emocionales desde la psicología sistémica
Desde la psicología sistémica, entendemos que muchas de nuestras dificultades actuales tienen raíces en experiencias familiares y vínculos significativos.
Algunos bloqueos emocionales relacionados con recibir pueden surgir cuando crecimos observando sacrificio excesivo, carencias económicas, abandono emocional o la creencia de que primero hay que sufrir para merecer algo bueno.
También pueden existir lealtades familiares inconscientes. Por ejemplo, si una madre, una abuela o algún miembro importante del sistema vivió en escasez o no recibió amor, una persona puede limitarse inconscientemente para mantenerse vinculada a esa historia.
Recibir también es una forma de amar
Existe la creencia de que el amor se demuestra dando. Sin embargo, pocas veces hablamos de que el amor también se expresa recibiendo.
Cuando aceptamos un gesto de cariño, un abrazo, una oportunidad o una ayuda sincera, permitimos que la otra persona también experimente la alegría de dar.
Por eso, recibir es una elección de amor propio. Es reconocer que no necesitamos demostrar constantemente nuestro valor a través del esfuerzo o el sacrificio.
Recibir nos ayuda a fortalecer nuestro amor propio, a sentirnos dignas y a construir relaciones más equilibradas.
Abundancia y bienestar comienzan con la apertura
Muchas personas desean prosperidad, relaciones sanas y nuevas oportunidades, pero sin darse cuenta mantienen cerrada la puerta para recibirlas.
La abundancia y bienestar no se limitan al aspecto económico. También incluyen recibir apoyo, tiempo, reconocimiento, amor, descanso, compañía y nuevas posibilidades para crecer.
Cuando aprendemos a recibir con gratitud y apertura, permitimos que la vida fluya de manera más natural.
Preguntas para reflexionar
Dedica unos minutos a observarte y responder:
¿Qué siento cuando alguien me ofrece ayuda?
¿Me resulta más fácil dar que recibir?
¿Qué aprendí en mi familia acerca del merecimiento?
¿Qué oportunidades he rechazado por sentir que no las merecía?
¿Cómo cambiaría mi vida si me permitiera recibir con mayor confianza?
Un ejercicio para abrirte a recibir
Cierra los ojos y recuerda una ocasión en la que alguien te brindó amor, apoyo o reconocimiento.
Respira profundamente y repite:
"Me abro a recibir con gratitud. Soy merecedora de amor, apoyo, abundancia y bienestar. Recibir también es una expresión de amor propio."
Observa qué emociones aparecen y permite que estén presentes sin juzgarlas.

Un camino de crecimiento personal
Explorar la puede convertirse en un profundo proceso de crecimiento personal. Cuando comprendemos el origen de nuestros bloqueos emocionales, comenzamos a relacionarnos de manera diferente con nosotros mismos y con los demás.
A través de herramientas terapéuticas como las constelaciones familiares y el acompañamiento desde la psicología sistémica, es posible reconocer las dinámicas que limitan nuestra capacidad de recibir y transformarlas en una experiencia de mayor plenitud.
Recuerda: no tienes que ganarte el amor, la ayuda o la abundancia a través del sacrificio. Muchas veces, lo único que necesitas es abrir el corazón y permitirte recibir.
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Si deseas trabajar tu relación con el merecimiento, sanar bloqueos emocionales y fortalecer tu amor propio, en Movimiento Sistémico México podemos acompañarte.
A través de sesiones terapéuticas, constelaciones familiares y procesos de desarrollo humano, te ayudamos a descubrir aquello que hoy limita tu capacidad de recibir y a construir una vida con mayor equilibrio, abundancia y bienestar.
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